¿Por qué cuando hace viento los cesteros ganan dinero?
“Cuando hace viento, se levanta el polvo. Al levantarse el polvo, se puede meter en los ojos de la gente. Al metérsele en los ojos, se pueden quedar ciegos. Los ciegos suelen tener una sensibilidad especial para la música. Aumenta el número de gente que toca instrumentos, como el shamisen. El samishen se hace con piel de gato. Se deben matar más gatos, con lo que disminuyen en número. Los ratones, por el contrario, aumentan. Los cestos se ven dañados por estos roedores. La gente compra más cestos. Los cesteros ganan dinero.”
He aquí un efecto dominó como otro cualquiera, contado desde la perspectiva japonesa. Recuerdo que cuando de pequeña lo escuché por primera vez, me pareció una soberana chorrada, aunque no sabía explicar por qué. Lo que me pasaba era que me daba perfectamente cuenta de que no era muy probable que se diesen tantas circunstancias favorables seguidas para llegar desde la causa hasta la consecuencia. Sigo opinando igual, pero ahora el cuento de marras me hace más gracia.
Le dedico esta especie de fábula nipona a lo que queda de las marismas de Louisiana, que es el resultado de un efecto dominó sin tantos pasos intermedios, que podía haber sido evitado.
Por cierto, un shamisen es esto, y se toca así.







La soberana chorrada se encuentra en estas dos premisas: “Al metérsele en los ojos, se pueden quedar ciegos” y “Los ciegos suelen tener una sensibilidad especial para la música”. Da por sentado que al metérsele a uno polvo en los ojos se queda ciego permanentemente, y no es así, a no ser que se trate de sosa cáustica o algún producto químico similar.
A mí el cuento me sigue molestando, sobre todo porque con todo el polvo que se levanta, los pobres cesteiros siguen siendo pobres.
Lo de “más sensibilidad”, puede ser una mala traducción, o un fallo de memoria mío. Me refiero a una mayor capacidad de concentración, porque no se distraen con imágenes… en fin, aún así, se coge con pinzas…